martes, 12 de enero de 2016

aire

El viento frota las hojas de los plátanos de la vereda produciendo un sonido q sólo con el tiempo y la atención se lo puede diferenciar del ejecutado por la lluvia. Regular, insistente, el aire invisible intenta hacerse notar y entonces mueve las cosas (sólo ciertas cosas, aquellas q se dejan mover). Así el aire es existencia en marcas q no se manifiestan con idéntica contundencia: por el movimiento de los objetos, por el sonido q a veces produce al rozarlos, porque se pasea cálido por nuestra piel, porque se delata llevando partículas de tilo en el verano, porque nos hace respirar. Hay también otra señal desapercibida por el acostumbramiento y es el modo en como vemos las cosas, desarrollado por ejemplo en el Tratado de la Pintura de Leonardo como perspectiva aérea o atmosférica; ella se evidencia en los fríos colores de la distancia y es poco experimentada por quienes vivimos en las ciudades. Sigo acostado en mi habitación, es de noche y la ventana está abierta. No veo los plátanos de la vereda y mucho menos el aire q pasa entre ellos, pero nada se me hace tan presente por sobre otra existencia.

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