domingo, 11 de junio de 2017

esto es Arte o se tirA?

Nuestra cultura incluye en el conjunto “arte” tanto a las pinturas rupestres de las Cuevas de Lascaux como a la Abadía de Westminster, el fresco de Leonardo en el refectorio del convento en Milán como "La fuente" de Duchamp, una pintura de Xul Solar o de Malevich como el Partenón, el “Requiem” de Mozart o el “Hamlet” de Shakespeare como "La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo" de Damien Hirst, 4’33’’ de John Cage o la “Menesunda” de Minujin como el “Autorretrato sobre mi muerte” de Carlos Herrera. La enumeración no llama la atención por lo interminable sino por las diferencias de cualidades. Más allá de los subconjuntos que se puedan determinar a partir de los diferentes tipos de lenguajes (lo visual, lo sonoro, etc.) -agrupamientos que, por otra parte, hoy son cada vez mas indeterminados- ¿cómo es que cosas tan distintas pueden ser llamadas arte? ¿podemos afirmar que no hay límites? ¿cualquier cosa puede serlo?

Dos vivencias
El hecho sucedió una tarde de hace pocos años atrás en torno a la "Usina de Arte", una muestra que la Escuela de Artes Visuales "M. Malharro" lleva adelante en el Centro Provincial de las Artes de Mar del Plata, y en donde se exponen los trabajos que los estudiantes realizan en sus diferentes carreras. Recuerdo el lugar con precisión: fue a mitad de la escalera que da acceso al foyer, cuyos anchos y blancos escalones de piedra pulida estaban cubiertos por una alfombra que alguna vez fue rojo glorioso, hoy baqueteado y deprimente. Ya era un poco tarde y el Centro había cerrado sus puertas, de modo que me retiraba junto a un último pequeño grupo malharrense que aún andaba por ahí cuando, en dirección contraria, un muchacho encargado de la limpieza del lugar se detuvo frente a nosotros, colocó contra la pared el balde y el escobillón de piso que llevaba, nos miró, señaló los objetos depositados contra el muro y nos dijo convencido: “-¡Arte!”. Todos nos reímos. Después el muchacho tomó los elementos de limpieza y continuó su camino, al igual que nosotros. ¿Cuánto duró aquel acto? ¿15 segundos? ¿10?. Sin saberlo, después de más de medio siglo, aquel joven encarnaba una vez más a Duchamp.

El otro hecho -hoy casi mito- fue aquella oportunidad en la que, siendo yo un estudiante, se había popularizado la frase “¿Esto es arte o se tira?”. Esta pregunta que pronunció por primera vez Celerina (una españolísima señora tan petisa y ancha como simpática y trabajadora, encargada de la limpieza de la escuela) ponía en evidencia su duda en el cumplimiento de la tarea al enfrentarse a objetos que, a la luz de cierta concepción de arte, le provocaban la incomodidad de decidir sobre si debía tirarlos al tacho de la basura o dejarlos en las mesas y estantes de trabajo. La célebre frase adquirió tal relevancia que fue finalmente el título de la muestra de aquel año. Este segundo hecho demostraba que la duda, en definitiva, no era sólo de Celerina.

Lo sucedido en la Mar del Plata de los noventa no fue novedoso. El artista Joseph Beuys protagonizó un hecho similar en 1969 en Alemania, cuando expuso su obra “Badewanne”, una bañera de niño decorada con grasa y gasas; unas personas que se reunían en el lugar de la exposición solicitaron a una asistenta que la limpiara para poder usarla como contenedor de sus cervezas. El caso terminó en un juicio ganado por el artista.

Tal vez se sorprendan sobre la cantidad de veces que la relación arte-personal de limpieza ha sacudido el concepto de "lo artístico" en estos últimos años (les dejo algunas pocas notas*, les aseguro que encontrarán más). Claro que las conclusiones de los críticos no se hicieron esperar: hay quienes sostienen que la obra de los artistas se completaría con la acción performática de su limpieza, y otros, que si la obra fue eliminada, es que en realidad no es arte, ya que el arte debe ser comprendido por todos, incluyendo al personal de limpieza.

Los hechos relatados son unos pocos ejemplos que parecen delatar la imposibilidad de poner límites a lo artístico. Pero el problema del límite no está en los objetos o en los actos del mundo sino en el lenguaje que los señala. No hay "la frontera de lo artístico" como tampoco hay "todo es arte". No hay frontera en su materialidad, en su forma o función comunicacional y tampoco en lo que dice, lo cual no implica que todo sea arte, y el hecho de no poder definir con precisión al término no equivale a no poder decir de qué hablamos. De hecho, tantas veces el arte nace ahí donde la palabra es limitada, innecesaria. El problema de la indefinición (o des definición) del término arte lo único que parece poner en evidencia es la insuficiencia o inadecuación del lenguaje verbal para nominar algunas cosas del mundo que construimos y la verdad, esto no sucede sólo con esta palabra: traten de definir "vida" o "música" o "amor". Cuando el lenguaje se ve limitado para definir algo es más bien un problema del propio lenguaje, no de la realidad que menciona. Así, lo incierto de los límites respecto del arte parece estar en su pretensión categorizante. Todo no es arte, pero si el lenguaje verbal, en su colonizadora acción trascodificante quiere determinar esa frontera, se meterá en problemas.

Alejandro Zoratti Calvi

Nota no sin ironía: veo muy improbable que vuelva a suceder lo de Celerina en "la Malharro" de hoy día; para que ocurra, los encargados de limpieza primero deberían limpiar. AZC
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*Una limpiadora tira a la basura una obra de arte vanguardista en Italia http://www.elmundo.es/cultura/2015/10/30/56332e1ce2704e477b8b4600.html
Artista furiosa porque la "limpiaron" en Documenta http://www.perfil.com/cultura/Artista-furiosa-porque-la-limpiaron-en-Documenta-20070615-0038.html
Una empleada de limpieza tiró por error parte de una obra de arte http://www.clarin.com/sociedad/empleada-limpieza-error-parte-arte_0_1516648595.html

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